jueves, 27 de diciembre de 2012

Mix



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@Remo_: De mayor quiero ser mileurista como el Cardenal Rouco Varela o como alguno de los múltiples ministros de la Iglesia. Según las palabras del arzobispo de Madrid, su sueldo asciende a 1.160 euros. Pues bien, aquí o Rouco Varela omite deliberadamente parte de su salario, o está omitiendo partidas muy cuantiosas que deben tributar en el IRPF, porque faltan retribuciones en especie. Os explico cómo funciona todo esto:

Actualmente, muchos miembros de la Iglesia católica, tienen a su disposición vivienda cedida por la Conferencia Episcopal o por la diócesis en la que presten su ministerio, desde el mismísimo Rouco Varela a todos los Obispos. Esto no es ninguna novedad, dado que también el Presidente del Gobierno, el Rey, presidentes autonómicos y ministros, gozan de “vivienda pagada por la empresa”. Pero el caso es que cara a Hacienda, se supone que todos los ciudadanos somos iguales, y claro, la Ley del IRPF considera que las viviendas cedidas tributan en especie en la declaración de la renta a razón del 5% ó 10% del valor catastral de cada inmueble.

Pues ya que hablamos de fraude, sería muy interesante comprobar las tributaciones en especie en el IRPF del mileurista Rouco Varela y sus obispos que viven en los palacios episcopales, la tributación de los moradores de Moncloa, dígase por ejemplo Rajoy y su familia, la tributación de la Familia Real y el uso y disfrute de El Pardo o la tributación que tienen algunos ministros que usan viviendas oficiales por seguridad. Sobre seguridad de estos altos cargos y viviendas oficiales, perfecto, no lo vamos a discutir, pero el IRPF no entiende de diferencias por rango político, eclesiástico o militar en el puesto de trabajo.

Y en esta misma tesitura, nos encontramos con los vehículos oficiales o de empresa puestos a disposición de sus usuarios, en los que en todos los casos existen imputaciones en especie en el IRPF, tanto por el propio vehículo, como por los consumos que dicho desplazamiento puede crear. Si en las empresas que no gozamos de la protección divina o electoral, nos vemos obligados a tributar por los rendimientos en especie de viviendas o vehículos, que tributen todos estos “presuntos defraudadores” primero.

Es muy fácil declararse mileurista con casa pagada, viajes y vehículo a cargo de empresa, mesa puesta cada día, seguridad personal y una VISA para que no haya problemas para llegar a final de mes. Y lo mejor de todo, que esa empresa, sea opaca en los impuestos que paga. Ya lo dijo Jesús hace casi 2.000 años “A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”, que muchos ministros de Dios, se les está olvidando por completo el tributo del César.

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Según la web http://curistoria.blogspot.com.es/ en este personaje real se inspiraron para la película EL GOLPE:

Joseph Weil nació en Chicago, y es conocido por su apodo “Yellow Kid”. Nuestro protagonista llevó a cabo un buen número de estafas, con una más que buena rentabilidad en general. Y entre estas, le corresponde el honor de ser el inventor del timo conocido como “el telegrama”. A comienzos del siglo pasado las apuestas sobre las carreras de caballos eran legales en EEUU. Se solían hacer en locales preparados para tal fin y los que los resultados de las carreras se recibían por telegrama desde la Western Union.

El timo diseñado por Weil comenzaba con la selección de una víctima que fuera lo suficientemente rico, ambicioso y confiado. Se le explicaba cómo gracias a un contacto en la Western Union era posible saber el resultado de la carrera unos minutos antes de que este fuera transmitido a la sala de apuestas. Así, se podría apostar sobre seguro y ganar un buen puñado de dólares.

Teniendo en cuenta hasta el más mínimo detalle, Yellow Kid organizó el timo en Chicago, preparando en un hotel un salón de apuestas y contratando a unos 100 actores, a los que explicó que aquello era una prueba para una obra de teatro. Cuando llegó el mensaje con el resultado, unos minutos antes de que fuera hecho público en la sala, la víctima fue a hacer la apuesta con el resultado en su poder, pero hábilmente interferido fue incapaz de hacerlo. Sin apuesta, no había beneficio, pero el timo estaba en que el contacto en Western Union, así como algún otro involucrado, querían cobrar ya que habían hecho su trabajo. La víctima por lo tanto, pagaba finalmente.

En cualquier caso, como los resultados cuadraban y la víctima seguía convencido de que el método era una apuesta segura, pagaba y esperaba una siguiente oportunidad

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